Queratoconjuntivitis Infecciosa Bovina (QIB): causas, síntomas, tratamiento y prevención en bovinos
La queratoconjuntivitis infecciosa bovina (QIB), también conocida como “pinkeye” bovino, es una enfermedad ocular contagiosa que afecta principalmente a bovinos en sistemas extensivos y semi-intensivos.
Se caracteriza por inflamación de la conjuntiva y la córnea, generando dolor, lagrimeo excesivo y, en casos graves, úlceras corneales que pueden comprometer la visión del animal.
Es una patología de alto impacto productivo, especialmente en terneros y animales jóvenes.
agente patógeno

El principal agente etiológico es Moraxella bovis, una bacteria Gram negativa con capacidad de adherirse al epitelio corneal mediante sus fimbrias.
Otros microorganismos pueden actuar como cofactores:
Moraxella bovoculi
Mycoplasma spp.
Virus respiratorios bovinos
Sin embargo, Moraxella bovis es el agente primario mejor reconocido.
Factores predisponentes QIB

La queratoconjuntivitis infecciosa bovina (QIB) no depende únicamente de la presencia bacteriana. Existen factores ambientales y de manejo que aumentan el riesgo:
Alta radiación ultravioleta (UV)
Polvo y pasturas ásperas
Presencia de moscas (especialmente Musca autumnalis)
Hacinamiento
Estrés nutricional
Deficiencia de vitamina A
Estos factores lesionan la superficie ocular, facilitando la colonización bacteriana.
Signos clínicos qib

Fase inicial
Lagrimeo excesivo
Fotofobia (sensibilidad a la luz)
Blefaroespasmo (cierre involuntario del párpado)
Conjuntiva enrojecida
Fase intermedia
Opacidad corneal central
Úlceras superficiales
Secreción mucopurulenta
Fase avanzada
Úlcera profunda
Perforación corneal
Protrusión del iris
Ceguera parcial o total
En casos severos, puede presentarse pérdida de peso por disminución del consumo de alimento debido al dolor.
Impacto económico qib
La queratoconjuntivitis infecciosa bovina genera:
Reducción en ganancia diaria de peso
Disminución del rendimiento en sistemas de engorde
Mayor susceptibilidad a otras enfermedades
Costos asociados a tratamiento y mano de obra
Descarte prematuro de animales
En sistemas extensivos, los brotes pueden afectar hasta el 30–40% del lote.

Diagnóstico qib
El diagnóstico suele ser clínico, basado en:
Signos oculares característicos
Historial epidemiológico del lote
Época del año (verano con alta radiación UV)
En casos necesarios, puede realizarse:
Cultivo bacteriano
PCR
Tinción con fluoresceína para evaluar úlceras

Tratamiento qib
El objetivo es controlar la infección bacteriana y aliviar el dolor.
Antibióticos
Oxitetraciclina sistémica (de elección en muchos casos)
Florfenicol
Antibióticos subconjuntivales en casos específicos
Antiinflamatorios
Flunixin meglumine
Meloxicam
Manejo complementario
Parche ocular
Aislamiento del animal afectado
Control de moscas
Es fundamental evitar el uso indiscriminado de corticosteroides en presencia de úlcera corneal profunda.
Prevención y control qib
La prevención es la estrategia más rentable.
Medidas clave
Control estratégico de moscas
Manejo de pasturas (evitar material vegetal agresivo)
Suplementación con vitamina A cuando sea necesario
Reducción del hacinamiento
Vacunación (cuando esté disponible y recomendada)
Las vacunas comerciales pueden disminuir la severidad, aunque su eficacia puede variar según la cepa presente en la región.
Pronóstico QIB
Con tratamiento oportuno, la mayoría de los casos leves se resuelven en 2–3 semanas.
Sin intervención, pueden producirse cicatrices corneales permanentes y pérdida de visión.
Conclusión QIB
La queratoconjuntivitis infecciosa bovina es una enfermedad frecuente en sistemas de producción, especialmente en climas cálidos y épocas de alta radiación solar.
Su impacto productivo y bienestar animal hacen que el diagnóstico temprano, tratamiento adecuado y medidas preventivas sean fundamentales en la práctica veterinaria.
Un manejo integral del lote puede marcar la diferencia entre un caso aislado y un brote con repercusiones económicas importantes.