Rinitis atrófica porcina: etiología, fisiopatología, signos clínicos, diagnóstico y control
La rinitis atrófica porcina es una enfermedad respiratoria crónica que afecta principalmente a cerdos jóvenes, caracterizada por la atrofia de los cornetes nasales, deformación del hocico y disminución del rendimiento productivo. Esta patología tiene un alto impacto económico en la porcicultura debido a la pérdida de ganancia de peso, retraso en el crecimiento y aumento de descartes.

Etiología y agentes PATÓGENOS
La rinitis atrófica porcina es una enfermedad multifactorial, pero su desarrollo está estrechamente asociado a la acción sinérgica de dos bacterias:
Bordetella bronchiseptica
Pasteurella multocida tipo D (toxigénica)
Rol de Bordetella bronchiseptica
Bordetella bronchiseptica coloniza el epitelio respiratorio superior, especialmente en lechones jóvenes. Produce daño inicial en la mucosa nasal, altera el sistema mucociliar y facilita la colonización posterior por otros patógenos.

Rol de Pasteurella multocida tipo D
Las cepas toxigénicas de Pasteurella multocida tipo D producen una dermonecrotoxina, considerada el principal factor responsable de la atrofia progresiva de los cornetes nasales. Esta toxina interfiere con el metabolismo óseo, causando reabsorción del tejido óseo nasal.
La acción conjunta de ambas bacterias potencia la severidad de la enfermedad, siendo Pasteurella multocida tipo D el agente determinante de las lesiones permanentes.

Fisiopatología
Colonización inicial de la mucosa nasal por Bordetella bronchiseptica.
Daño del epitelio respiratorio y disminución de los mecanismos de defensa locales.
Infección secundaria por Pasteurella multocida tipo D.
Producción de dermonecrotoxina.
Atrofia de los cornetes nasales, desviación del tabique y deformación facial.
Signos clínicos
Los signos pueden variar según la edad y la severidad del proceso:
Estornudos frecuentes
Secreción nasal serosa o mucopurulenta
Epistaxis ocasional
Desviación del hocico (“hocico torcido”)
Acortamiento del maxilar superior
Retraso en el crecimiento
Disminución del consumo de alimento
Bajo índice de conversión alimenticia
En casos severos, los animales presentan deformaciones faciales permanentes que afectan su bienestar y productividad.

Lesiones anatomopatológicas
Atrofia parcial o total de los cornetes nasales
Destrucción del tabique nasal
Engrosamiento de la mucosa nasal
Acumulación de exudado mucopurulento
Estas lesiones son más evidentes en necropsias de animales jóvenes o en evaluaciones postmortem de cabezas porcinas.

Transmisión
Vía aerógena (aerosoles)
Contacto directo entre animales
Mayor riesgo en ambientes con alta densidad animal, mala ventilación y deficiente higiene
Factores predisponentes
Alta carga bacteriana en la granja
Deficiente bioseguridad
Estrés por destete
Cambios bruscos de temperatura
Mala ventilación
Sistemas de producción intensiva
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la combinación de hallazgos clínicos, lesiones y pruebas de laboratorio:
Diagnóstico clínico
Presencia de estornudos persistentes y deformación facial
Historia de bajo desempeño productivo en la granja
Diagnóstico de laboratorio
Hisopados nasales para aislamiento bacteriano
Cultivo e identificación de Bordetella bronchiseptica y Pasteurella multocida
Detección de cepas toxigénicas de Pasteurella multocida
Evaluación macroscópica de cornetes nasales en necropsia

Control y prevención
Medidas de manejo
Mejorar la ventilación
Reducir densidad animal
Implementar sistemas todo dentro/todo fuera
Higiene y desinfección estricta
Vacunación
Vacunas contra Bordetella bronchiseptica y Pasteurella multocida tipo D
Vacunación de reproductoras para protección de lechones vía calostro
Tratamiento
Uso estratégico de antibióticos según antibiograma
El tratamiento no revierte las lesiones óseas, solo limita la progresión
Importancia económica y sanitaria
La rinitis atrófica porcina reduce la eficiencia productiva, incrementa los costos sanitarios y afecta el bienestar animal. Su control depende principalmente de la prevención, el manejo adecuado y la vigilancia sanitaria continua.